La guiñada millonaria y el sueño americano

Historias de Federico Píriz, el jockey carolino acostumbrado a ganar el Ramírez

Otro año con victoria de Gandhi Di Job y sobre su lomo la guía espectacular del jockey carolino, Federico Píriz. Un joven sencillo y de hablar tranquilo, que con 31 años y 51 kilos de peso es sin dudas una de las voces autorizadas del hipismo nacional pues ganar dos veces consecutivas el Gran Premio Ramírez no es para cualquiera. Esta semana, en diálogo con FM Gente explicó que “es una alegría enorme” lo que le ha tocado vivir. Inició su carrera a los 13 años en las pencas de la zona y desde siempre soñó en grande y aunque ahora se sigue despertando un rato después de las 5 de la mañana, el presente no lo nubla y sigue soñando con correr en Estados Unidos.

El caballo brasileño que lo llevó al éxito le “quedó a el medio de rebote”, le correspondía a otro jockey pero desde que conformaron dupla no para de darle alegrías. Luego de ganar el Ramírez en 2017, el caballo viajó a Chile, tuvo una lesión y estuvo siete meses sin correr. Volvió hace un mes y medio, no le fue bien en alguna que otra carrera pero todos en su entorno sabían que mostraría su linaje en el Ramírez, donde junto a Píriz, la dupla no falla. Mirando de reojo el Latinoamericano de marzo, Píriz no abandona el trabajo diario, despertarse temprano, ir al hipódromo y trabajar mucho, siempre atrás de sus sueños, sin desestimar que también la varita mágica de la suerte no esta alejada a su vida de trabajo y empeño. Una prueba es su vinculación con el caballo Sir Fever, ese crack ganador de la triple corona, que hoy anda por pistas de Dubai y que llegó a su vida por esas cosas, esa aureola que lo marca a él y a su entorno como un elegido. “Sir Fever fue un caballo que se compró en un remate por 7.400 dólares, nadie daba nada por él pero mi señora lo quiso comprar porque me dijo que cuando entramos al remate el animal le hizo una guiñada”, explica riéndose. Como para no reírse, esa guiñada aquel día le costó 7400 dólares y un año después, Sir Fever se vendió en un millón y medio de dólares. Federico Píriz, sin dudas, un elegido por donde se lo mire.

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